Argentina, al borde del renacimiento de su producción de Uranio
- agroinfomaquinas
- 17 nov 2025
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El proyecto Amarillo Grande en Río Negro promete cerrar la "paradoja nuclear" del país y posicionarlo como exportador.

Argentina es una potencia nuclear. Es uno de los pocos países del mundo que domina cada eslabón de la cadena de valor: desde la exportación de reactores de investigación (a través de INVAP) hasta la fabricación y el reciclaje de combustible para sus centrales. Sin embargo, existe una gran paradoja estratégica: el concentrado de uranio, la materia prima esencial, se importa desde el exterior.
Esta dependencia podría tener sus días contados gracias a un ambicioso proyecto en la Patagonia.
La oportunidad de Amarillo Grande
El proyecto más avanzado para revertir esta situación es el de Amarillo Grande, ubicado en la provincia de Río Negro. Impulsado por Blue Sky Uranium y con la reciente incorporación de Corporación América, la iniciativa se centra en el depósito Ivana, cerca de la localidad de Valcheta.
Datos clave del proyecto:
Baja profundidad y costo: la mineralización de uranio se encuentra a menos de 20 metros de profundidad, permitiendo una explotación superficial (a cielo abierto) con un costo operativo potencialmente bajo.
Independencia energética: el objetivo primario es garantizar el autoabastecimiento de uranio para las centrales nucleares nacionales (Atucha I, Atucha II, y Embalse), otorgando una crucial independencia energética al país.
Vocación exportadora: en un contexto de déficit global de la oferta de uranio (cuyos precios se han disparado por la revalorización de la energía nuclear como fuente limpia y estable), Argentina podría no solo cubrir su consumo interno, sino también convertirse en un jugador global exportador de concentrado.
Expertos en el sector coinciden en que la decisión de importar uranio en los años 90 fue económica, pero constituyó un error geopolítico. Hoy, con la energía nuclear considerada limpia y esencial para la reducción de emisiones, recuperar la producción nacional es visto como una pieza clave para la diversificación y estabilización de la economía argentina.
Se estima que, de mantenerse el ritmo de avance en la fase de prefactibilidad, la producción podría comenzar dentro de la próxima década, cerrando definitivamente la paradoja nuclear y reinsertando a Argentina en el mercado mundial del uranio primario.





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