Biopellet: la “Ciencia Argentina” que convierte residuos en “Fertilidad Sostenible”
- agroinfomaquinas
- 10 dic 2025
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Un equipo multidisciplinario del INTA y del CONICET ha logrado un avance significativo en la agricultura regenerativa. El Biopellet, un biofertilizante desarrollado en la región de Cuyo, transforma residuos agroindustriales locales en un insumo de alto valor, práctico y económico, que promete revolucionar el manejo de la fertilidad de los suelos.

La triple ventaja de un desarrollo nacional
En un contexto donde la sostenibilidad y la eficiencia son claves para la producción agropecuaria, la innovación presentada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) se erige como una solución integral.
El Biopellet nace de la necesidad de ofrecer una alternativa a los fertilizantes químicos de alto costo y al uso tradicional de estiércol crudo, transformando un pasivo ambiental —los residuos agroindustriales locales— en un activo estratégico: un biofertilizante pelletizado.
El salto de calidad: el poder del Pellet
La verdadera "revolución" del Biopellet no es solo su contenido (compost orgánico enriquecido con microorganismos benéficos), sino su formato. El equipo, liderado por Luis Bueno (INTA San Juan) y el biólogo Emanuel Ontivero (CONICET/INTA), se enfocó en la practicidad para el productor.
Las ventajas clave del formato pelletizado son decisivas:
Aplicación uniforme: Permite su distribución con maquinaria convencional (fertilizadoras), garantizando una dosificación precisa y homogénea en el campo.
Logística simplificada: facilita el transporte, reduciendo el volumen hasta un 30% en comparación con el compost a granel.
Almacenamiento prolongado: el formato seco y estable garantiza una vida útil mayor sin pérdida de calidad.
Adiós a los patógenos: el proceso de pelletizado reduce drásticamente olores y elimina riesgos sanitarios asociados al estiércol fresco.

Investigación validada en el campo
El desarrollo no se detiene en el laboratorio. Los ensayos a campo han sido exitosos en cultivos representativos de la región cuyana, como tomate, vid, forrajes y hortalizas. Los resultados demuestran mejoras en la estructura del suelo, la retención hídrica y, fundamentalmente, en el rendimiento final por hectárea.
Según las estimaciones del equipo, la región de Cuyo por sí sola ofrece un mercado inicial potencial de más de 345.000 hectáreas con posibilidad de adopción inmediata, lo que subraya el impacto económico y productivo de esta tecnología.
Economía circular y futuro
Este proyecto es un claro ejemplo de la economía circular en el sector agropecuario, cerrando ciclos: los desechos de una industria vuelven al campo como materia prima de altísimo valor.
Tal como resume el investigador Luis Bueno, "Este desarrollo refleja el rol del INTA en vincular ciencia y producción, ofreciendo soluciones prácticas que fortalecen la agricultura del futuro". El Biopellet no solo mejora la salud de los suelos argentinos, sino que también potencia la competitividad productiva y genera empleo local, demostrando el valor de la investigación pública al servicio del territorio.





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