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¡Un clásico nacional que te vuela la cabeza! La mítica olla de Doña Petrona se reinventa: Marmicoc vende un 45% más y va por todas las cocinas del país

hace 7 días
2 min de lectura

Hay marcas que no solo venden objetos, sino que forman parte del ADN sentimental y gastronómico de millones de hogares. Fundada en 1948 por el inmigrante alemán Juan Goldstein —quien trajo una olla a presión del exterior, la desarmó y fabricó la primera versión nacional—, Marmicoc atraviesa una de las etapas de expansión más sorprendentes de sus casi 80 años de historia.



Hoy, conducida por la tercera generación familiar a cargo de su CEO Diego Pinchuk (nieto del fundador), la Pyme no solo mantiene viva su tradicional olla a presión, sino que vive un destape comercial formidable.


Los puntos clave de una expansión industrial que deja a todos boquiabiertos:


  • Ventas disparadas (+45%): Durante los primeros siete meses de 2026, la compañía registró un salto del 45% en unidades vendidas frente al mismo período del año pasado, impulsado por nuevos canales de comercialización, más catálogo y un rebote del consumo.


  • Producción a ritmo firme: En su planta de 3.500 m² equipada con líneas automatizadas, Marmicoc fabrica alrededor de 10.000 unidades mensuales, abasteciendo a más de 400 distribuidores, bazares, cadenas de electrodomésticos y supermercados de todo el país.


  • Más allá de la olla a presión: La marca amplió su oferta a cinco grandes categorías (ollas a presión, cacerolas/sartenes, menaje, repostería y accesorios), sumando recientemente una nueva línea de fundición de aluminio y trabajando en un restyling de su producto estrella.


  • Desembarco federal con foco en Córdoba: La empresa busca consolidar su presencia en el interior del país, proyectando alianzas estratégicas con grandes distribuidores en Córdoba para abastecer a la provincia mediterránea y replicar el modelo en todo el mapa argentino.


  • Ahorro energético y "democratización" de la cocina: Como destaca su CEO, la olla a presión sigue siendo imbatible: reduce entre un 50% y 70% el tiempo de cocción (ahorrando gas) y permite tiernizar cualquier corte de carne, cuidando el bolsillo familiar.



Una muestra rotunda de cómo la resiliencia Pyme, la calidad con certificación ISO 9001 y la innovación constante logran que los clásicos de la infancia vuelvan a brillar más fuertes que nunca.


¿Tenés o tuviste una olla a presión Marmicoc en tu casa? ¿Qué receta heredaste de las abuelas o de Doña Petrona que solo sale perfecta en esta olla?


¡Dejanos tu historia en los comentarios!

 
 
 

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